viernes, 24 de octubre de 2008

En medio de la enfermedad

En medio de la enfermedad

Fuente: Catholic.net 
Autor: Caludio de Castro 

He pasado una semana enfermo, débil, sin ánimo para hacer cosas. Curiosamente, no he dejado de sentir la presencia amorosa de Dios. 

Tus fuerzas te abandonan y tú te abandonas ante su presencia soberana. Entonces surge Dios y dice: “No temas, Yo estoy contigo”. Y todo cambia. Comprendes que hay un sentido para todo, incluso tu enfermedad. 

Por momentos, acostado, me trasladaba con mi mente a una capilla donde esta expuesto Jesús Sacramentado. Me detengo frente a Jesús y lo miro. Y le digo que lo quiero. “Eres mi mejor amigo, Señor”. No hacemos más que eso. Pero me siento tan feliz de poder entregarle estos pequeños gestos de amor. 

Comprendo lo frágiles que somos los humanos y la grandeza de nuestro espíritu. 

Anoche, ocurrió algo significativo. Me dormí profundamente y dormido, en sueños, me puse a rezar. Entonces escuché la voz paternal de Dios que se preguntaba: 
“¿Qué haré contigo?” 
Yo, intuitivamente respondí: 
“Devolverme la salud”. 
De pronto surgió una pregunta que me estremeció: 
“¿Y qué hiciste con la salud que te di?” 

Me vi entonces en un tranque vehicular gritándole al conductor de al lado… luego, molesto con una cajera que no me atendió a tiempo. Surgieron así, en cuestión de segundos, cientos de situaciones similares de las que me avergoncé. 

Sin dejar de amarme, Dios preguntó: 
“¿Amaste?” 
“Muy poco Señor”, reconocí, “creo que fui egoísta con el tiempo que me diste”. 
“Está bien reconocerlo”, dijo con ternura… “Tendrás otra oportunidad. Ama y haz todo el bien que puedas”. 

Entonces desperté. 

Algo pasó en ese sueño, que me llenó de esperanza. 

La gripe está cediendo y pronto volveré a salir. Pero esta vez seré diferente. Trataré de ver al prójimo como a mi hermano, y estaré más cerca de Dios: amando, ayudando al que pueda. 

viernes, 7 de marzo de 2008

El enfermo terminal necesita verdad y solidaridad

Fuente: Zenit.org
Autor: Mirko Testa.

El médico debe preparar al enfermo incurable para la muerte, evitando cualquier «conjura de silencio» y anunciando siempre que sea posible la «vida que no muere», afirmó el obispo Elio Sgreccia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, al intervenir en un congreso celebrado en Roma sobre «Depresión y cáncer».

El congreso se celebró el pasado 10 de diciembre en el centro de congresos IFO. En el mismo, la profesora Paola Muti, directora científica del «Istituto Regina Elena» (IRE), de Roma, afirmó que la depresión es un aspecto bastante común en los pacientes oncológicos aunque numerosos estudios demuestran que se minusvalora, no se diagnostica correctamente o no se trata porque algunos de sus síntomas se atribuyen a la patología o a las terapias aplicadas.

Según los datos aportados, cerca del 40% de los enfermos oncológicos sufren de depresión mientras que sólo el 2% recibe el tratamiento adecuado.

Datos alarmantes si se piensa que sólo en 2007 en Italia, por cada cien mil habitantes, se efectuaron cerca de 6.500 nuevas diagnosis de cáncer, y que un total de 1,7 millones sufren esta enfermedad.

En su intervención, monseñor Sgreccia habló de la información al enfermo incurable como comunicación de la verdad no sólo clínica sino existencial.

Esta tarea, según el prelado, se ha hecho más difícil por el rechazo de la verdad de la muerte y de la enfermedad incurable en una «sociedad marcada por la productividad y el bienestar material».

Monseñor Sgreccia afirmó que el propio itinerario vital influye en el enfoque de la muerte: un individuo sano que no logra aceptar, «reconciliarse» con el pensamiento de la muerte puede incluso desarrollar «trastornos de personalidad».

Del mismo modo, precisó, «un médico o un psicólogo que no han realizado este paso interior, no saben tratar con el moribundo porque ponen en acción mecanismos de autodefensa que la mayoría de las veces son fuga, agresividad, o búsqueda de éxito a cualquier precio, algo que lleva al encarnizamiento terapéutico».

Hablando de la necesidad de un correcto enfoque comunicativo por parte de los médicos, Sgreccia alabó el modelo de «apertura individualizada», que se realiza como «una declaración de amistad», que se funda en el derecho a la información del paciente y compromete al médico al acompañamiento del enfermo.

Monseñor Sgreccia se mostró contrario a cualquier «conjura de silencio» que «impide al paciente prepararse para el desprendimiento y la muerte», y animó a evitar toda comunicación drástica, subrayando el deber del médico de «evitar la mentira» y dar siempre «garantía de esperanza y asistencia».

Al mismo tiempo, añadió, pueden darse circunstancias que «por respeto del bien del paciente mismo, pueden inducir a callar la gravedad de la enfermedad, cuando se pueda presumir una fragilidad psíquica en el sujeto tal que lo induzca al suicidio» o «cuando el paciente haya invocado el derecho de no saber».

Es necesario siempre que el médico tenga en cuenta en su estrategia de comunicación la situación emotiva y las diversas fases psicológicas por las que pasa el enfermo, subrayó el prelado. Y añadió que «es necesario que la verdad clínica se articule positivamente con las verdades antropológicas, con el sentido global de la vida».

«El esfuerzo mayor está en presentar esta verdad en sentido salvífico», en construir un itinerario con el paciente durante la enfermedad y en «proponer, donde sea posible, el anuncio de la vida que no muere y la revelación de Cristo muerto y resucitado, presente y operante en cada hombre que sufre».

En este sentido, el prelado subrayó el valor salvífico del sufrimiento y la importancia del acompañamiento del enfermo en la fase terminal de la vida: «El moribundo aporta madurez y valor incluso a quienes están a su lado», «se convierte en un maestro de vida».

Además, añadió, «todos los actos de amor que nos han sido donados los llevamos con nosotros. Nuestra vida espiritual no desaparece sino que florece, se enriquece en la eternidad».

Citando algunos pasajes de la encíclica «Spe salvi», el arzobispo Sgreccia afirmó que «la calidad de la humanidad se determina esencialmente en su relación con el sufrimiento y con el que sufre» y que «una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y que no es capaz de contribuir mediante la compasión a hacer que el sufrimiento sea compartido y soportado incluso interiormente es una sociedad cruel e inhumana».

«Sufrir con el otro, por los otros; sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo», afirma Benedicto XVI en su última encíclica (n. 39).

La «ciencia empírica, con sus medios, queda fuera del acto de morir», que es un «momento que escapa al médico», mientras que «el hombre sabe que muere a través de una consciencia espiritual», indicó Sgreccia.

«El sentido de la agonía es esta apertura a la eternidad --explicó el arzobispo--. La agonía se convierte en «victoria sobre la inmanencia», en aquel instante en el que el presente y la eternidad se tocan, y donde «el tiempo que falta encuentra sentido en esta trascendencia».

Por esto, concluyó monseñor Sgreccia, es necesario el «anuncio de la muerte en clave salvífica y escatológica» sin descuidar el deber de una correcta información, imprescindible desde el punto de vista de la piedad cristiana.

Traducido del italiano por Nieves San Martín

jueves, 15 de noviembre de 2007

Monseñor Chomalí criticó campaña oficial del gobierno contra el Sida



Fuente: chile.com
Autor: opino

El obispo auxiliar de Santiago, monseñor Fernando Chomalí, criticó abiertamente la campaña contra el Sida lanzada hace unos meses por el Ministerio de Salud, y que promueve la prevención del virus con el uso del preservativo.

El sacerdote hizo estas declaraciones en la clase magistral ofrecida a los alumnos del Instituto Profesional Enac Cáritas Chile, donde se refirió al drama de una enfermedad que afecta a 40 millones de personas en el mundo, de las cuales 15 mil son chilenas.

Asimismo, indicó que el 3,2 por ciento de los afectados son menores de 15 años y que la población de más alto riesgo son las mujeres, principalmente las casadas. Por ello, Chomalí afirma que es fundamental comprender que una campaña por el "sexo seguro", no es la solución al conflicto. Según estudios, en Chile todavía más del 90 por ciento de los contagios se originan por la vía sexual, "lo que habla de una relación muy estrecha entre la promiscuidad y el desarrollo de la enfermedad, que va más allá de la homosexualidad, la bisexualidad o la heterosexualidad", aclaró el religioso.

"Invitar a las personas a tener relaciones sexuales con la seguridad de que no hay riesgo de contagio es antiético. El condón no siempre funciona y no porque lo diga yo, sino porque la naturaleza esta hecha de otra forma", aseveró. De hecho, agrega, "como método anticonceptivo, el preservativo es absolutamente ineficaz y está comprobado. Sin embargo, acá se promueve como medio para evitar la transmisión de un virus que es 500 veces más pequeño que un espermatozoide. Si el preservativo es ineficaz como método anticonceptivo, más lo es para evitar el Sida", sentenció.

Para el obispo, la solución pasa por generar un cambio de conducta a través de una educación para la castidad, fidelidad y abstinencia. "Promover el uso del preservativo sólo crea una seudo seguridad en los jóvenes", enfatizó el prelado, por lo que en su opinión, las campañas que buscan dar solución al drama del Sida por la vía de la permisividad sexual, que es precisamente la principal causa de su propagación en el mundo. "No sólo es antiética, sino que, al promover una seguridad inexistente, incrementa el riesgo de propagación de la enfermedad", asegura.

Por último, Chomalí instó a los jóvenes a hacerse preguntas de fondo respecto de su rol como hombres y mujeres, su responsabilidad y la forma de vivir la libertad.

miércoles, 29 de agosto de 2007

La pastilla del día después, una grave amenaza para la salud de la mujer

El postinor-2 o pastilla del día después es objeto de gran polémica, aún en países mas liberales, es de gran preocupación y una muestra más de la cultura actual que relativiza todos los valores. Para ejemplificar esto les sugiero que lean este artículo, nos demuestra lo mucho que se oculta y los riesgos que lleva usar este método, aún más lo inútil que es en términos de salud pública, creo que en parte se debe a que los embarazos que termina, se ven compensados por los embarazos que provoca el hecho de tomarse las cosas más a la ligera por la falsa seguridad que promete.

Mas información aquí

El Señor nos bendice cada día

martes, 28 de agosto de 2007

La doble relación de Jesús y el médico


Actualmente me encuentro finalizando un curso a distancia de acompañamiento espiritual. Durante este curso he logrado comprender y dimensionar la gran dimensión espiritual de mi trabajo clínico, y parte de este descubrir es ver que en el actuar médico uno toma una relación múltiple con nuestro Señor.

Cómo médico y católico sabia de la unión íntima del enfermo con Jesús, (aunque me costaba practicarla, sobre todo en un tiempo en que estuve alejado de la oración y de la Iglesia), esa es la relación más obvia y es la que se nos recuerda en los Evangelios en numerosos pasajes, ("lo que hiciste con tu hermano enfermo a mí me lo hiciste"), Jesús se hace uno con el sufriente, en particular con el enfermo; A mí me fue muy evidente el día de San Juan Bautista, cuando pensaba, "que envidia, bautizar al Señor, este si que es Santo" y caí en cuenta de que yo al bautizar a los pequeños inmaculados y sufrientes que veo en mi trabajo en turno he bautizado innumerables veces a Jesús. Uno como doctor cura nada menos que a Jesús en cada uno de lo pacientes que ve a diario.

Sin embargo existen otras dimensiones algo más veladas pero no por eso menos importantes, uno como médico tiene una dimensión simbólica, uno es símbolo de Jesús, más aún mis éxitos y mis fracasos la familia de mis pacientes, en el fondo de su corazón, se las va a agradecer o se los van a recriminar a Dios, a él van a recriminar si la cosa anda mal y a Él van a agradecer si el paciente logra alivio de su sufrir, entonces uno en cierto modo es imagen de Cristo, el sanador por excelencia, es una gran responsabilidad que obliga a dar no el 100 sino el 200% por el bien de los pacientes. Aunque suene fuerte, si hago bien mi trabajo, yo me hago uno con el Señor y los pacientes se acordaran de uno (o del equipo) por un tiempo pero agradecerán a Dios toda la vida.

Entonces Jesús está a ambos lados de la relación médico paciente, es Jesús el que sufre y es Jesús el que sana, a Él curamos y por el Él sanamos, Él me eligió para cuidar de esos pequeños Jesusitos sufrientes, a Él la gloria y el honor por los siglos de los siglos.

lunes, 20 de agosto de 2007

Decálogo para practicar en familia.

Una pequeña perlita que me llegó al mail


Decálogo para practicar en familia.

Aprende cada día algo positivo de tu familia.

Agradece lo que has aprendido.

Respeta la conversación entre tus familiares.

Aporta con calidez a tu familia.

Reconoce tus falencias ante tus pares.

Utiliza palabras que favorezcan el crecimiento de otros.

Escucha y habla desde el corazón.

Mejora cada día tus experiencias positivas.

Habla bien de tu gente.

Abraza cada vez que te encuentres con alguien.

Autor: Jaime Sepúlveda Meza.

Fraternalmente.

Bendiciones.

lunes, 13 de agosto de 2007

El paso a través del Mar Rojo

En las últimas semanas hemos estado siguiendo en la liturgia la historia de Moisés, desde su nacimiento, y especial mención se hace al momento culminante, el paso a través del Mar Rojo, esta narración bíblica pareciera una linda fábula pero si la miramos con otros ojos, ¡Cómo nos habla hoy!

Hoy vivimos en la esclavitud, ya no del Faraón, pero si del consumismo, del hedonismo y de sus esbirros drogadicción y promiscuidad, del individualismo, etc.. Lo peor es que nos sentimos bien en esta realidad, al igual que el pueblo Judío que pese a la esclavitud, que pese al asesinato sistemático de sus niños, muchas veces lamentó dejar Egipto y renegó de la Libertad que Dios le ofreció, nosotros preferimos no hacer el paso por el Desierto y seguir "disfrutando" la "vida loca". Para poder liberarnos, al igual que el pueblo Judío, tenemos que atravesar un mar y también necesitamos renacer por la pascua (paso) interior constante a través de las aguas abiertas por el Espíritu Santo. Una vez que hemos hecho el paso podemos vivir una experiencia de Desierto, al igual que el pueblo Judío somos inmediatistas, queremos las promesas cumplidas ahora ya, y muchas veces por querer ver cumplidos nuestras expectativas no somos capaces de ver las maravillas que el Señor hace por nosotros en este caminar por el desierto. Un discípulo en este mundo muchas veces camina por el desierto, no sabe muy bien hacia donde ir, no sabe que lo espera y ve todo muy negro, a veces pareciera que Dios está lejos pues somos hombres de poca fe, y así como Pedro debemos ser rescatados constantemente de las aguas tormentosas. Pero si ponemos nuestra fe en Dios veremos cuan floreciente es este desierto y como Dios nos pone las herramientas (gracias) para poder hacer un hermoso camino.

El Señor nos bendiga y nos guarde, el Espíritu nos abra la mirada y el corazón y María nos muestre a su divino Hijo, Amén

Buscador católico